Un libro al que le faltan páginas y que nadie sabe leerA book with missing pages that nobody can read
El manuscrito Voynich es el códice que la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale conserva con la signatura MS 408. Según el catálogo de Yale, son 102 hojas de pergamino conservadas más una de papel, de 225 × 160 mm, con ilustraciones de plantas, diagramas astronómicos, figuras en lo que parecen baños y largos pasajes escritos en un alfabeto que nadie ha podido leer. Entre las hojas hay desplegables: el catálogo cuenta cinco dobles, tres triples, uno cuádruple y uno séxtuple, es decir, diez; otras fuentes hablan de once, y la diferencia depende de cómo se cuenten.The Voynich manuscript is the codex that the Beinecke Rare Book and Manuscript Library at Yale University holds under the shelfmark MS 408. According to Yale’s catalog, it comprises 102 surviving parchment leaves plus one paper leaf, measuring 225 × 160 mm, with drawings of plants, astronomical diagrams, figures in what look like baths, and long passages written in an alphabet nobody has been able to read. Among the leaves are fold-outs: the catalog counts five double, three triple, one quadruple, and one sextuple, that is, ten; other sources say eleven, and the difference depends on how they are counted.
No es un libro completo. El catálogo enumera hojas perdidas —entre ellas la f. 12, las ff. 59-64, la f. 74 y las ff. 109-110—, hasta sumar catorce folios que faltan. Esto importa para lo que viene después: cuando se habla de «el orden de las páginas», se habla de un conjunto del que ya falta una parte, y de una encuadernación (de pergamino, de los siglos XVIII-XIX según Yale) que no es la original.It is not a complete book. The catalog lists lost leaves — among them f. 12, ff. 59–64, f. 74, and ff. 109–110 — adding up to fourteen missing folios. This matters for what follows: when people speak of “the order of the pages,” they are speaking of a set that is already partly gone, and of a binding (vellum, from the 18th–19th centuries according to Yale) that is not the original.
Yale colaciona 18 cuadernos (I-XVIII) y advierte de que la colación es difícil por los desplegables. Los autores del estudio de 2026 hablan de los cuadernos 13 y 20, y la numeración histórica llegaba a 20, de los que se conservan 18. No hemos podido reconciliar ambos sistemas de numeración; al leer «cuaderno 13» o «cuaderno 20» conviene saber que no remite necesariamente a la colación de Yale.Yale collates 18 quires (I–XVIII) and warns that the collation is difficult because of the fold-outs. The authors of the 2026 study speak of quires 13 and 20, and the historical numbering ran to 20, of which 18 survive. We could not reconcile the two numbering systems; when reading “quire 13” or “quire 20,” keep in mind it does not necessarily refer to Yale’s collation.
Lo que mide el radiocarbono y lo que noWhat radiocarbon measures and what it does not
Hay dos dataciones y no dicen exactamente lo mismo. En 2009, la Universidad de Arizona fechó por radiocarbono cuatro folios (8, 26, 47 y 68) y situó la fabricación del pergamino entre 1404 y 1438, con un 95 % de probabilidad. El resultado se presentó en una rueda de prensa el 8 de diciembre de 2009 para un documental de la televisión austriaca ORF; que sepamos, no hay un artículo revisado por pares, solo un informe interno que se hizo público después. Las pruebas son coherentes entre sí, lo que apoya que los folios proceden de pergamino de edad parecida.There are two datings and they do not say exactly the same thing. In 2009, the University of Arizona radiocarbon-dated four folios (8, 26, 47, and 68) and placed the making of the parchment between 1404 and 1438, with 95% probability. The result was presented at a press conference on December 8, 2009, for a documentary by Austrian television ORF; as far as we know, there is no peer-reviewed paper, only an internal report that was made public later. The measurements are consistent with each other, which supports the folios coming from parchment of similar age.
La ficha de Yale que hemos consultado dice otra cosa: manuscrito escrito en Europa central (con interrogante) a finales del siglo XV o en el XVI. Ese catálogo no menciona el radiocarbono y apoya el límite inferior en que ciertas plantas se han identificado como americanas, lo que impediría escribirlo antes de 1493. A nuestro entender, esas identificaciones botánicas son discutidas y no todos los especialistas las aceptan.The Yale record we consulted says something else: a manuscript written in Central Europe (with a question mark) at the end of the 15th century or during the 16th. That catalog does not mention radiocarbon and bases its lower limit on certain plants having been identified as American, which would rule out writing it before 1493. To our understanding, those botanical identifications are disputed and not all specialists accept them.
La prueba mide cuándo se hizo el pergamino, no cuándo se escribió encima. Además, en la rueda de prensa de 2009 se dijo que el análisis químico probaba que las tintas se aplicaron enseguida, y no fue así: ese análisis no lo estableció. Lo que no cuadra con una falsificación moderna no es, por tanto, el radiocarbono, sino la procedencia: el libro ya estaba en Praga en el siglo XVII, como se ve a continuación.The test measures when the parchment was made, not when it was written on. Moreover, at the 2009 press conference it was said that the chemical analysis proved the inks were applied right away, and that was not so: that analysis did not establish it. What does not fit a modern forgery is therefore not radiocarbon but provenance: the book was already in Prague in the 17th century, as shown below.
De Praga a Yale: una cadena con eslabones desigualesFrom Prague to Yale: a chain with uneven links
La cadena de propietarios es mejor de lo que se suele contar, pero tiene eslabones de distinta calidad. El más antiguo sólido es la firma de Jacobus Horčický de Tepenec (c. 1575-1622), boticario, borrada en el folio 1r y visible con luz ultravioleta. Luego aparece el alquimista Georg Baresch, en Praga, que según Yale lo tenía en 1637 y lo legó a Johannes Marcus Marci; la primera mención confirmada es una carta de Baresch a Athanasius Kircher que suele fecharse en 1639. Marci lo envió a Kircher en 1666 (otras fuentes defienden 1665) con una carta que se conserva junto al manuscrito.The chain of owners is better than it is usually told, but its links vary in quality. The earliest solid one is the signature of Jacobus Horčický de Tepenec (c. 1575–1622), an apothecary, erased on folio 1r and visible under ultraviolet light. Then comes the alchemist Georg Baresch, in Prague, who according to Yale had it in 1637 and bequeathed it to Johannes Marcus Marci; the first confirmed mention is a letter from Baresch to Athanasius Kircher usually dated 1639. Marci sent it to Kircher in 1666 (other sources argue for 1665) with a letter that is still kept with the manuscript.
En 1912, Wilfrid Voynich lo compró a los jesuitas del Colegio de Frascati. Tras la muerte de su viuda, Ethel Voynich, el libro pasó a Anne Nill, que lo vendió al librero H. P. Kraus en 1961; Kraus lo donó a la Beinecke en 1969. Es una cadena larga y documentada en sus últimos tramos, y la parte que se discute es la más antigua.In 1912, Wilfrid Voynich bought it from the Jesuits of the College at Frascati. After the death of his widow, Ethel Voynich, the book passed to Anne Nill, who sold it to the bookseller H. P. Kraus in 1961; Kraus gave it to the Beinecke in 1969. It is a long chain, documented in its later stretches, and the disputed part is the oldest.
La idea de que Rodolfo II compró el libro por 600 ducados procede de la carta de Marci, que a su vez recoge lo que contó otra persona fallecida décadas antes; Yale lo califica de «probable». La carta atribuye además el libro a Roger Bacon, atribución que se considera descartada, y eso invita a la cautela también con el precio. La presencia de John Dee entre los propietarios figura como «posible» en el catálogo y no está demostrada. Por eso, que algunos medios presenten a Rodolfo II como primer propietario confirmado es más de lo que permiten las fuentes institucionales; lo confirmado es la firma de Horčický.The idea that Rudolf II bought the book for 600 ducats comes from Marci’s letter, which in turn repeats what another person, dead for decades, had said; Yale calls it “probable.” The letter also attributes the book to Roger Bacon, an attribution regarded as discarded, and that invites caution about the price too. John Dee’s presence among the owners is listed as “possible” in the catalog and is not demonstrated. That some outlets present Rudolf II as the first confirmed owner is therefore more than institutional sources allow; what is confirmed is Horčický’s signature.
Bifolios sueltos cosidos por alguien que no sabía leerlosLoose bifolia sewn by someone who could not read them
En 2026, Colin Layfield (Universidad de Malta) y Lisa Fagin Davis (directora de la Academia Medieval de América) publicaron en Digital Medievalist el artículo «Singulion Structure and the Voynich Manuscript». Su propuesta: el Voynich no se concibió como un libro de cuadernos cosidos, sino como una pila de bifolios sueltos —hojas dobladas por la mitad—, lo que llaman singulions. Alguien que no sabía leerlos los anidó y cosió después, y en el proceso alteró el orden. Davis lo resume en que esta idea «resuelve el problema de que cada escriba escribiera una sola hoja».In 2026, Colin Layfield (University of Malta) and Lisa Fagin Davis (director of the Medieval Academy of America) published in Digital Medievalist the article “Singulion Structure and the Voynich Manuscript.” Their proposal: the Voynich was not conceived as a book of sewn quires but as a stack of loose bifolia — sheets folded in half — what they call singulions. Someone who could not read them nested and sewed them later, altering the order in the process. Davis sums it up by saying this idea “solves the problem of each scribe writing one sheet.”
Los indicios son de dos tipos. Los físicos: la alternancia de manos que, según Davis, «no tiene sentido» en el orden actual; ilustraciones que se cortan en el lomo y continúan al otro lado, con otras páginas por medio; y una mancha de humedad en el margen superior que no es simétrica entre páginas contiguas, que el equipo aún no ha comprobado y que piensa usar para reordenar. El estadístico: Layfield empleó análisis semántico latente (ASL) para comparar bloques de texto. Algunas páginas resultaron muy parecidas y otras muy distintas, lo que, en su lectura, indica cuáles estaban pensadas para leerse juntas. Eligió ASL porque las técnicas de inteligencia artificial actuales necesitan muchos más datos de las 35.000 y pico palabras que tiene el texto.The indications are of two kinds. The physical ones: an alternation of hands that, according to Davis, “doesn’t make sense” in the current order; illustrations that are cut off at the gutter and continue on the other side, with other pages in between; and a water stain in the top margin that is not symmetrical across facing pages, which the team has not yet tested and plans to use for reordering. The statistical one: Layfield used latent semantic analysis (LSA) to compare blocks of text. Some pages turned out very similar and others very different, which, in their reading, indicates which were meant to be read together. He chose LSA because current artificial intelligence techniques need far more data than the “35,000 or so” words the text has.
La prensa de octubre de 2026 lo trata como novedad, y Live Science dice que se publicó el lunes 19 de octubre. Pero el listado del número 19 de la revista, reproducido por RMBLF, lo fecha el 10 de julio de 2026, y el 12 de julio ya circulaba una reseña crítica del artículo en un foro especializado. Lo más prudente es decir «publicado en Digital Medievalist en 2026». No podemos explicar la diferencia sin abrir la página de la revista, que nos devolvió una pantalla de verificación antirrobots.The October 2026 press treats it as news, and Live Science says it was published on Monday, October 19. But the table of contents of the journal’s issue 19, reproduced by RMBLF, dates it July 10, 2026, and by July 12 a critical review of the paper was already circulating on a specialist forum. The prudent wording is “published in Digital Medievalist in 2026.” We cannot explain the difference without opening the journal’s page, which returned an anti-bot verification screen.
Ni una palabra descifrada y un orden solo para dos cuadernosNot one word deciphered and an order for only two quires
No nos lleva hasta allí, pero hace avanzar la pelota, porque no se puede dar sentido a un libro en el que todas las páginas están mezcladas.It doesn’t get us there, but it moves the ball because you can’t make sense out of a book where all the pages are mixed up.
Lisa Fagin Davis — citada por Live Science (traducción de la redacción)quoted by Live ScienceEsa cita, sobre una posible traducción definitiva, marca bien el alcance. El estudio no descifra ni una palabra, no afirma que el texto tenga significado y no propone un orden correcto para todo el libro. Davis dijo en esa misma entrevista: «No sabemos si es un código». Layfield y ella proponen secuencias de bifolios solo como casos de estudio en dos cuadernos, el 13 (folios 75-84) y el 20 (folios 103-116), y las presentan como hipótesis que no se pueden confirmar sin leer el texto.That quote, about a possible definitive translation, marks the scope well. The study does not decipher a single word, does not claim that the text has meaning, and does not propose a correct order for the whole book. Davis said in that same interview: “We don’t know if it’s a code.” She and Layfield propose sequences of bifolia only as case studies in two quires, 13 (folios 75–84) and 20 (folios 103–116), and present them as hypotheses that cannot be confirmed without reading the text.
La propia Davis ha ido rebajando las expectativas en público. En el foro especializado reconoció que los datos de ASL «NO son útiles» para la sección herbolaria, donde cada página puede ser una unidad independiente y no haber un orden «correcto», y el 2 de agosto de 2026 escribió que no está «nada segura» de que exista una secuencia correcta para los ocho primeros cuadernos. Su hipótesis también ha cambiado: según las intervenciones que recoge el foro, en enero de 2025 creía que el libro estuvo bien encuadernado y se reencuadernó más tarde. Cambiar de idea es normal en investigación, pero conviene saberlo.Davis herself has been lowering expectations in public. On the specialist forum she acknowledged that the LSA data are “NOT helpful” for the herbal section, where each page may be an independent unit and there may be no “correct” order, and on August 2, 2026 she wrote that she is “not at all sure” a correct sequence exists for the first eight quires. Her hypothesis has also changed: according to interventions collected on the forum, in January 2025 she believed the book had been well bound and was rebound later. Changing one’s mind is normal in research, but it is worth knowing.
Davis afirma que cualquier trabajo anterior que dé por buena la secuencia actual de páginas, como una estadística entre páginas contiguas, debe reconsiderarse. Es una consecuencia metodológica modesta y comprobable, que no depende de saber qué dice el texto.Davis says that any earlier work taking the current sequence of pages for granted, such as statistics between adjacent pages, must be reconsidered. It is a modest, checkable methodological consequence that does not depend on knowing what the text says.
Un debate técnico, no una refutaciónA technical debate, not a refutation
Las objeciones públicas más detalladas vienen de Torsten Timm, que lleva años publicando sobre el manuscrito y defiende su propia teoría sobre el origen del texto, algo que conviene tener presente al sopesar su postura. Las formula en el foro Voynich Ninja el 12 de julio de 2026: el patrón de similitud dentro de los bifolios físicos es real, pero el reordenamiento por similitud léxica «está infradeterminado por los datos» y carece de controles suficientes. Y sobre el peso de la sección herbolaria: «Sin los datos del herbolario, el argumento de los singulions se apoya solo en dos cuadernos».The most detailed public objections come from Torsten Timm, who has been publishing on the manuscript for years and defends his own theory about the origin of the text, something to keep in mind when weighing his position. He sets them out on the Voynich Ninja forum on July 12, 2026: the similarity pattern within physical bifolia is real, but reordering by lexical similarity is “underdetermined by the data” and lacks sufficient controls. And on the weight of the herbal section: “Without the herbal data, the singulion argument rests on only two quires.”
Davis responde que los datos del herbolario por sí solos no sostienen los singulions —lo concede el 15 de julio—, y que lo que los sostiene son las ilustraciones que cruzan el lomo y otras pruebas físicas en los cuadernos 13 y 20, entre otros. En el hilo, además, otro usuario señala una discrepancia entre el texto de Timm y los datos del propio artículo para el cuaderno 2: hasta las críticas se contrastan allí contra las tablas. Es un debate técnico abierto y no una refutación.Davis replies that the herbal data alone do not support singulions — she concedes this on July 15 — and that what supports them are the illustrations crossing the gutter and other physical evidence in quires 13 and 20, among others. In the thread, another user also points to a discrepancy between Timm’s text and the paper’s own data for quire 2: even the critiques get checked against the tables there. It is an open technical debate, not a refutation.
Otros investigadores ya habían propuesto que algunos bifolios se reordenaron, por ejemplo Nick Pelling en su libro sobre el manuscrito (2006), y Live Science recuerda que la hipótesis tiene antecedentes. La novedad del estudio es la combinación de análisis estadístico y propuesta de bifolios sueltos. Una limitación general, nuestra y no de los autores: la premisa de que el orden «pretendido» maximiza la similitud léxica solo es defendible si el texto tiene un discurso continuo; si fuese una lista o un sinsentido estructurado, algunos patrones aparecerían igualmente.Other researchers had already proposed that some bifolia were reordered, for example Nick Pelling in his book on the manuscript (2006), and Live Science notes that the hypothesis has antecedents. The study’s novelty is the combination of statistical analysis with the proposal of loose bifolia. A general limitation, ours and not the authors’: the premise that the “intended” order maximizes lexical similarity is defensible only if the text has continuous discourse; if it were a list or structured nonsense, some patterns would appear anyway.
Titulares de «resuelto» y estadísticas que no leenHeadlines of “solved” and statistics that do not read
Cada pocos años aparece un titular que anuncia el Voynich «resuelto». En 2017, el guionista de televisión Nicholas Gibbs dijo haber hallado latín abreviado y una guía de salud femenina copiada de otras obras; Davis respondió que su traducción «no da un latín que tenga sentido». En 2019, Gerard Cheshire, asistente de investigación en biología, sostuvo que era un «protorromance caligráfico» compilado por monjas dominicas para María de Castilla; la Universidad de Bristol retiró de su web la referencia a su trabajo y aclaró que no estaba vinculado con ella, y Davis calificó su método de «circular y aspiracional».Every few years a headline announces the Voynich as “solved.” In 2017, television writer Nicholas Gibbs said he had found abbreviated Latin and a women’s health guide copied from other works; Davis answered that his translation “doesn’t result in Latin that makes sense.” In 2019, Gerard Cheshire, a biology research assistant, claimed it was a “calligraphic proto-Romance” compiled by Dominican nuns for Maria of Castile; the University of Bristol removed the reference to his work from its site and clarified that it was not affiliated with it, and Davis called his method “circular and aspirational.”
Lo estadístico es más sutil. En 2013, Montemurro y Zanette publicaron en PLoS ONE que la distribución de palabras clave en el texto se parece a la de un lenguaje real, con grupos de términos que aparecen juntos y palabras nuevas en los cambios de tema. Es un resultado interesante, pero no es una lectura: que algo se comporte estadísticamente como un idioma no demuestra que diga algo. Ese es, a nuestro juicio, el punto débil que comparte el ASL de 2026.The statistical side is subtler. In 2013, Montemurro and Zanette published in PLoS ONE that the distribution of keywords in the text resembles that of a real language, with groups of terms appearing together and new words at topic changes. It is an interesting result, but it is not a reading: that something behaves statistically like a language does not prove it says anything. That is, in our judgment, the weak point shared by the 2026 LSA.
- Lengua natural cifrada o desconocida — a favor, estructuras estadísticas compatibles con lenguaje; en contra, ningún descifrado reproducible.in favor, statistical structure compatible with language; against, no reproducible decipherment.
- Sistema artificial o cifrado complejo — rasgos que no coinciden con ninguna lengua conocida; sin pruebas directas.features that match no known language; no direct evidence.
- Engaño medieval — no se puede descartar; un fraude moderno de Voynich queda excluido por los propietarios del siglo XVII, no por el radiocarbono.cannot be ruled out; a modern Voynich forgery is excluded by the 17th-century owners, not by radiocarbon.
- Obra colectiva — varias manos (Davis defendía cinco en 2020) e indicios de producción por bifolios; que haya varias manos no dice qué escribían.several hands (Davis argued five in 2020) and signs of production by bifolia; that there are several hands does not say what they wrote.
- Autor célebre (Bacon, Leonardo) — descartada por cronología en el caso de Bacon y sin pruebas en el de Leonardo.ruled out by chronology in Bacon’s case and without evidence in Leonardo’s.
Muchos titulares y una sola baseMany headlines and a single base
La oleada de octubre de 2026 —Live Science, Gizmodo, IFLScience, Smithsonian, Archaeology Magazine, Ancient Origins y otros— no son fuentes independientes. Parten del artículo de la revista, de una entrevista de Davis a Live Science y de otra de Layfield y Davis a The Guardian. Que muchos medios lo repitan no añade confirmación, y los pequeños errores se heredan: la palabra «nuevo» oculta que el estudio ya constaba en julio, y la cifra de palabras del texto aparece como 38.000 y como 35.000 dentro del mismo artículo de Live Science, sin reconciliar.The October 2026 wave — Live Science, Gizmodo, IFLScience, Smithsonian, Archaeology Magazine, Ancient Origins, and others — are not independent sources. They all start from the journal article, an interview with Davis by Live Science, and another with Layfield and Davis by The Guardian. That many outlets repeat it adds no confirmation, and small errors are inherited: the word “new” hides that the study was already on record in July, and the word count of the text appears as 38,000 and as 35,000 within the same Live Science article, unreconciled.
Un libro mejor ordenado, quizá, y tan ilegible como siempreA better-ordered book, perhaps, and as unreadable as ever
Lo que ha avanzado en 2026 es la estructura física del libro, no su contenido. Que el manuscrito esté mal ordenado es una hipótesis razonable, compatible con indicios independientes y comprobable con la mancha de humedad, con la edición digital de Yale y con trabajos paleográficos. Que el original fueran bifolios sueltos pensados para leerse en secuencia es plausible, pero depende de supuestos sobre el texto que nadie puede verificar mientras no se lea.What advanced in 2026 is the physical structure of the book, not its content. That the manuscript is badly ordered is a reasonable hypothesis, compatible with independent evidence and checkable with the water stain, with Yale’s digital edition, and with paleographic work. That the original was loose bifolia meant to be read in sequence is plausible, but it depends on assumptions about the text that nobody can verify until it is read.
El titular «seiscientos años leyéndolo mal» es retórica: no se ha leído nunca, y lo que se ha ganado es una pregunta mejor formulada. Si resulta que el orden actual es un accidente de una encuadernación torpe, buena parte de las estadísticas hechas sobre páginas contiguas habrá que repetirlas, y eso es un resultado nada despreciable aunque ninguna frase del Voynich haya cambiado de significado. Sigue sin saberse si es un código, una lengua, una lista o un sinsentido ingenioso.The headline “six hundred years reading it wrong” is rhetoric: it has never been read, and what has been gained is a better-formulated question. If it turns out that the current order is an accident of a clumsy binding, a good part of the statistics done on adjacent pages will have to be redone, and that is no small result even though no sentence of the Voynich has changed meaning. Whether it is a code, a language, a list, or ingenious nonsense remains unknown.
Este expediente separa lo documentado —los datos del catálogo de Yale, la procedencia, el radiocarbono de 2009, el contenido general del estudio de 2026— de las interpretaciones de esta redacción: la lectura de las dos fechas, la limitación sobre la premisa del ASL y la valoración final. No hemos podido abrir el texto completo del estudio (la página de la revista devolvió una verificación antirrobots) ni el artículo de The Guardian: lo que contamos del estudio procede de Live Science y de intervenciones de los autores y de Timm en un foro especializado (fuente sin revisión por pares), y las citas literales provienen de esas fuentes, no del artículo. Antes de reproducir una cita fuera de este archivo, contrástala con el original. El paralelo con coranes norteafricanos, que citan algunos medios, no lo hemos podido comprobar y no lo recogemos. El criterio final, como siempre en este archivo, es del lector.This file separates what is documented — the Yale catalog data, the provenance, the 2009 radiocarbon, the general content of the 2026 study — from this team’s interpretations: the reading of the two dates, the limitation on the LSA premise, and the final assessment. We could not open the full text of the study (the journal’s page returned an anti-bot verification) or The Guardian article: what we say about the study comes from Live Science and from interventions by the authors and by Timm on a specialist forum (a source without peer review), and the verbatim quotes come from those sources, not from the article. Before reproducing a quote outside this archive, check it against the original. The parallel with North African Qurans cited by some outlets could not be checked and is not included. The final judgment, as always in this archive, belongs to the reader.